viernes, 18 de abril de 2014

Sobre la elección a rector de la Universidad de Chile

La entrada de esta semana sobre la elección a rector de la Universidad de Chile se publicó como columna en el Diario La Tercera bajo el título "Los desafíos públicos de la Chile".

En la campaña a rector de la Chile han proliferado discusiones algo abstractas sobre “lo público”. Sin menospreciar la importancia de esa conversación, me preocupa que desplace definiciones estratégicas concretas que la “U” necesita.

1. El Estado chileno limita el crecimiento de las universidades estatales. No solamente les niegan recursos, forzándolas a levantar privados, sino que activamente entorpece el uso de esos recursos mientras prodiga flexibilidades a las privadas que reciben fondos públicos. Mientras esto no se resuelva, el Estado estará, en la práctica, activamente “picking the winner”: la educación superior privada. Estas restricciones están, en efecto, limitando la capacidad de la “U” de expandir la cantidad y calidad de su investigación, docencia académica, producción científica y creación artística.

2. La “U” va en el tercer año del Sistema de Ingreso Prioritario de Equidad Educativa (Sipee), que otorga acceso a estudiantes destacados de origen popular y liceos públicos. En Ingeniería Comercial, que es la carrera con más cupos Sipee, hemos aprendido que los estudiantes sobreviven cuando disponen de sistemas de apoyo que son costosos; que se requiere de un masivo sistema de difusión, pues hay miles de jóvenes que cumpliendo requisitos no postulan por falta de información o convicción, y que si la “U” quiere buenos estudiantes surgidos de entornos sociales difíciles necesita un sistema de hogares estudiantiles con espacios proclives a la experiencia universitaria. Todo esto cuesta plata.

3. FEN va en el segundo año de la Escuela de Desarrollo de Talentos (EDT), un propedéutico para estudiantes de liceos técnicos que dura dos años (desde 3ro. medio) y da acceso a la “U” si cumplen con puntajes mínimos y 95% de asistencia. Hace poco, Bachillerato suscribió un acuerdo con FEN para otorgar acceso a su programa. La “U” debe definir si esto será una experiencia aislada de un par de facultades o se convertirá en un mecanismo oficial de acceso a mayor escala.

4. A nivel de universidad no existen políticas de equidad de género, o que se hagan cargo de la deuda histórica con las naciones originarias, y menos políticas de infraestructura o de métodos de enseñanza y aprendizaje para la discapacidad.

5. Los sistemas universitarios Ocde están siendo impactados por los Mooc (Cursos Online Masivos y Abiertos). Las mejores universidades del mundo están bastante avanzadas en experimentación con estos sistemas y ya están empezando a masificar su impacto y desplazar a universidades docentes. La pregunta no es si va a ocurrir en Chile, sino cuándo y qué va a hacer la “U”.

6. Que esta universidad no tenga las mejores facultades de Gobierno, Educación y Arte del país es una negligencia. Se gasta harto tiempo discutiendo quién tiene la culpa. Mientras tanto, los estudiantes del Instituto de Asuntos Públicos siguen postergados, la riqueza cultural de la “U”, oculta y el rol de la Chile en la reconstrucción de la educación pública, relegado.

Un debate sobre el rol público de la Chile requiere hacerse cargo de estos desafíos estratégicos con algo más que la muletilla esa de que “el Estado debe hacerse cargo”. Ojalá los candidatos los aborden concretamente y expliquen cómo los enfrentarán con las herramientas de que dispondrán como rectores.